Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, reconoció públicamente la grave situación que atraviesan las relaciones institucionales con el Real Madrid, asegurando que están "rotas, totalmente", aunque dejó abierta la posibilidad de una reconciliación. El dirigente azulgrana realizó estas declaraciones en Yeda, tras asistir al cóctel de bienvenida previo a la cena oficial de la Real Federación Española de Fútbol, en el marco de la final de la Supercopa de España.
Laporta fue contundente al describir el momento actual entre ambos clubes. "Las relaciones entre el Barcelona y el Real Madrid están mal, están rotas", afirmó, subrayando que existen "diversos temas que nos han distanciado". En ese sentido, señaló que la histórica rivalidad deportiva se ha intensificado en el plano institucional: "Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, ahora se está produciendo una situación que está haciendo que las relaciones no sean buenas".
Joan Laporta abierto a "reconducir" la situación
El presidente azulgrana vinculó directamente esta ruptura a las recientes declaraciones del máximo dirigente madridista sobre el caso Negreira. "Las relaciones están rotas", insistió Laporta, en referencia a las palabras de Florentino Pérez durante la última asamblea de socios del Real Madrid. Aun así, quiso marcar una línea clara entre conflicto y comportamiento institucional: "Esto no quiere decir que no haya un respeto que siempre tenemos que mantener más allá de cómo estén las relaciones".
Pese a la dureza de su discurso, Laporta no cerró completamente la puerta a una mejora en el futuro. "Tanto en el fútbol como en la vida, todo es reconducible", explicó, aunque matizó que cualquier acercamiento dependerá "de la voluntad de las partes". Según el presidente del Barcelona, se han producido "una serie de circunstancias que han hecho que las relaciones estén rotas", reiterando el impacto de las declaraciones relacionadas con el caso Negreira.
Finalmente, Laporta también se pronunció sobre la final de la Supercopa de España, restando importancia a las etiquetas de favorito. "A pesar de cómo llegan los dos equipos a la final, no hay favoritos, porque en una final nunca hay favoritos", señaló. De este modo, el dirigente azulgrana separó el conflicto institucional del terreno deportivo, confiando en que el desenlace se decidirá únicamente dentro del campo.

