Alex Honnold hace historia al escalar con éxito el Taipei 101

Sin cuerdas ni margen de error, Alex Honnold desafió la gravedad y el miedo para conquistar el Taipei 101 y firmar otra página histórica.

Alex Honnold hace historia al escalar con éxito el Taipei 101 - EFE
Alex Honnold hace historia al escalar con éxito el Taipei 101 / FUENTE: Agencia EFE

Alex Honnold volvió a desafiar los límites de lo posible este domingo al completar con éxito la escalada del Taipei 101, uno de los rascacielos más emblemáticos del planeta. Sin cuerdas, arneses ni redes de seguridad, y equipado únicamente con zapatos de escalada, una bolsa de magnesio y su característica camiseta roja, el estadounidense alcanzó la cima del edificio de 508 metros, convirtiéndose en la primera persona en lograrlo en modalidad free solo. La proeza, consumada en poco más de 90 minutos, fue seguida en directo por millones de espectadores en todo el mundo.

El desafío no estuvo exento de dificultades desde el inicio. Tras un aplazamiento de última hora debido al mal tiempo, las condiciones mejoraron al día siguiente, aunque la subida siguió siendo extremadamente exigente. Honnold tuvo que superar una base inclinada de acero y vidrio, además de complejas estructuras metálicas que pusieron a prueba su precisión y control desde los primeros minutos. Superado ese tramo inicial, el escalador afrontó la parte más larga y agotadora del recorrido: una sucesión de módulos que conforman el cuerpo central del rascacielos y que requieren fuerza, resistencia y concentración absolutas.

Proeza de Alex Honnold

A lo largo de cientos de metros de ascenso vertical, el norteamericano se desplazó con fluidez y seguridad, ante la mirada atónita del público congregado en los alrededores del edificio. Cada movimiento debía ser perfecto, ya que en el free solo no existe margen de error. La fase final, considerada la más peligrosa, llegó en la torre superior, donde los desplomes y la exposición extrema exigieron el máximo esfuerzo físico y mental. Desde allí, Honnold avanzó hasta la aguja final, coronando la cima con una imagen que ya forma parte de la historia de la escalada.

Tras completar la hazaña, el escalador reconoció la importancia del control emocional durante la ascensión. Aseguró que uno de los mayores retos fue mantener la calma y disfrutar del proceso, algo que, paradójicamente, fue aumentando a medida que ganaba altura. Esa serenidad, combinada con años de preparación y visualización, fue clave para completar un reto que había soñado durante largo tiempo.

La escalada del Taipei 101 no estuvo exenta de polémica. Las críticas se centraron en el alto riesgo de la disciplina y en la responsabilidad personal de Honnold como padre de familia. La organización, consciente de los peligros, activó estrictos protocolos de seguridad, incluida una ligera demora en la retransmisión para reaccionar ante cualquier incidente. Sin embargo, el desenlace fue exitoso y volvió a consolidar la figura de Alex Honnold como uno de los atletas más extraordinarios de su generación, capaz de reescribir la historia de la escalada una vez más.