La atleta estadounidense Lindsey Vonn vivió este domingo uno de los momentos más duros de su carrera al sufrir una aparatosa caída durante el descenso femenino de esquí alpino en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo. La prueba, disputada en la exigente pista Tofana, quedó marcada por el accidente de una de las figuras más emblemáticas del esquí mundial, que competía en condiciones físicas extremadamente delicadas y bajo una enorme expectación mediática.
Vonn, que volvió a ganar esta temporada a los 41 años y compite con una rodilla derecha de titanio, se cayó tras un salto en la parte alta del trazado, en el primero de los cinco sectores del recorrido. El impacto obligó a detener momentáneamente la carrera y la esquiadora tuvo que ser evacuada en helicóptero minutos después, ante la preocupación generalizada de público, rivales y organización. En ese momento, la prueba estaba liderada por su compatriota Breezy Johnson, campeona mundial de la disciplina, con una mínima ventaja sobre la alemana Emma Aicher.
Lindsey Vonn competía con el ligamento cruzado roto
El accidente se produjo apenas una semana después de que Vonn se lesionara la rodilla izquierda en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana, donde sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior y daños en el menisco. A pesar de ello, la estadounidense había decidido competir en los Juegos Olímpicos, convencida de poder afrontar el desafío. Su rendimiento en los entrenamientos había alimentado la ilusión, especialmente tras firmar el tercer mejor tiempo en la sesión del sábado, un resultado que confirmó que seguía siendo competitiva al más alto nivel.
Considerada una de las mayores leyendas del esquí alpino, Lindsey Vonn cuenta con 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso, además de un impresionante palmarés que incluye un oro olímpico y dos títulos mundiales.
Galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019, la campeona de St. Paul buscaba este domingo una nueva gesta histórica. Sin embargo, su participación en Milán-Cortina se cerró de la manera más amarga, dejando una imagen de valentía, pero también de fragilidad, en una carrera marcada por la gloria y el sacrificio extremo.

