Xuxa, conocida como la "Reina de los Bajitos", sorprendió a su público este fin de semana en Sao Paulo al regresar a los escenarios con un show lleno de emoción y nostalgia.
A sus 63 años, la artista demostró que sigue vigente y realizó una entrada espectacular, descendiendo desde una nave que sobrevoló a los asistentes.
Durante la presentación, Xuxa impactó con un traje dorado muy audaz que resaltó su figura y dejó muy poco a la imaginación.
La prenda, diseñada al estilo característico de la cantante, incluyó una pieza tipo bikini en la parte baja que generó comentarios entre los asistentes y en redes sociales, mostrando la seguridad de la artista que luce orgullosa sus curvas intactas con el paso del tiempo.
El evento marcó el inicio de su última gira, titulada "El último vuelo de la nave". El espectáculo emocionó al público que revivió los éxitos de los años 90, como "Dulce Miel", "Luna de Cristal", "La Danza de Xuxa" e "Ilarié".
Las lágrimas y la nostalgia estuvieron presentes entre los fans que recordaron sus shows infantiles en español.
Más detalles
Xuxa Meneghel inició la noche del sábado 25 de julio su gira "O Último Voo da Nave" ante cerca de 50 mil personas congregadas en el estadio Allianz Parque de São Paulo, Brasil, en una jornada donde la música y la nostalgia consiguieron borrar por algunas horas el paso del tiempo.
La esperada aparición de la artista estuvo marcada por una escena que muchos seguidores habían soñado con volver a ver.
Una enorme nave rosada descendió desde lo alto del estadio y avanzó sobre el público, mientras las luces, las pantallas gigantes y los efectos especiales transformaban el recinto en el universo fantástico que Xuxa popularizó desde la televisión.
El concierto tuvo también espacio para los mensajes sociales. Xuxa se manifestó contra el racismo, la homofobia, el sexismo y la violencia, además de pedir mayor respeto por la naturaleza.
De esta forma, su espectáculo mantuvo la fantasía de su universo infantil, pero incorporó reflexiones dirigidas al público adulto que creció junto a ella.
La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos con "Lua de Cristal" e "Ilariê". Miles de voces acompañaron a la cantante mientras la nave volvía a elevarse sobre el recinto, cerrando una noche que combinó coreografías, personajes conocidos y recuerdos compartidos por familias enteras.





