El Ejército de Israel bombardeó el lunes un rascacielos en la ciudad de Gaza, el cuarto en los últimos días, en una zona rodeada de centenares de tiendas de campaña de desplazados que también resultaron afectadas, según confirmaron a EFE fuentes en el enclave.
En los últimos días, las fuerzas israelíes destruyeron también los edificios Al-Roya, Susi y Mushtaha, todos en la ciudad de Gaza, donde mantienen una ofensiva terrestre para tomar el control. Según Israel, estos edificios eran utilizados por el grupo islamista Hamás como centros de operaciones.
El edificio bombardeado el lunes, llamada también Al-Roya, un inmueble de 12 plantas que, según denunció la ONG gazatí Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, en inglés), albergaba oficinas de medios de comunicación, clínicas, instalaciones deportivas y otras oficinas y empresas civiles. Un video muestra el momento en el que la estructura se derrumba tras el ataque israelí.
Sin armas en las manos
"Dijeron que solo teníamos media hora para irnos. No agarré enseres ni ropa, solo lo que llevaba puesto y salí", relató Naji, un gazatí que ha tenido que desplazarse varias veces por los ataques israelíes, frente a los escombros del edificio.
El joven, citado por EFE, no entiende por qué las torres son objetivo militar. "En una casa viven dos familias, pero en una torre hay mínimo entre 40 y 80. Somos civiles, ¿ven acaso que tengamos armas en las manos?", cuestionó.
Naji añadió que los soldados les instaron a dirigirse al sur, hacia Rafah. "El transporte en coche más barato cuesta ahora 1.200 shekels (unos 300 euros). La mayoría no tiene dinero", lamentó.
El sábado pasado, Israel anunció la creación de una nueva "zona humanitaria" en el sur de la Franja. Esa área ya había sido ampliada el año pasado desde la zona costera de Mawasi hasta Jan Yunis, donde se han concentrado cientos de miles de desplazados en un campamento improvisado sin electricidad ni agua potable.
*Con información de EFE




