Impacto de El Niño en Guatemala: aumento de temperaturas
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Aumento de temperaturas y escasez de lluvias: impacto inminente del fenómeno de El Niño en Guatemala

El fenómeno climático conocido como "superniño" podría generar una reducción drástica de lluvias y un aumento de calor en Guatemala, afectando gravemente la agricultura y la disponibilidad de agua.

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Autoridades señalan efectos en cultivos por altas temperaturas., Gobierno de Guatemala
Autoridades señalan efectos en cultivos por altas temperaturas. / FOTO: Gobierno de Guatemala

La llegada del fenómeno conocido como "El Niño" tendrá efectos intensos y variados en Guatemala, según lo que revelan diferentes modelos internacionales. Aunque el término "superniño" no es técnicamente preciso, los datos apuntan a un evento climático que podría superar expectativas en cuanto a reducción de lluvias, aumento de calor y graves consecuencias para la agricultura y los recursos hídricos.

Los pronósticos señalan que la disminución de las lluvias será notoria empezando en junio, extendiéndose durante julio y agosto. Este fenómeno provocará una canícula extensa, donde la sequía afectará especialmente a la agricultura de subsistencia, base de la dieta y economía de muchas familias en el país.

El impacto más grave será para quienes dependen del cultivo de granos básicos como el maíz y el frijol; muchas familias podrían perder completamente su cosecha o ver la producción muy reducida, afectando su capacidad de almacenar alimentos para periodos secos.

Estos datos fueron revelados por Alex Guerra, director ejecutivo del Instituto Privado de Cambio Climático, durante una entrevista este martes 19 de mayo en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

Calor extremo y problemas en la salud

De acuerdo con el experto, una consecuencia directa de la falta de lluvias es el aumento de las temperaturas. Se espera que el calor intenso se sienta a partir de julio, con temperaturas inusualmente altas que se mantendrán incluso durante la noche.

Históricamente, los episodios fuertes de El Niño han disparado el consumo de ventiladores y forzado a las familias que pueden a buscar alivio en tiendas. En la capital y otras regiones ya se experimentaron temperaturas que rondan los 32 o 33 grados, semejantes a las zonas costeras.

El entrevistado añadió que incluso un aumento de dos a cuatro grados centígrados es suficiente para deteriorar equipos como aires acondicionados y tener afectaciones graves en la salud de niños y personas mayores, quienes pueden enfrentar cuadros de deshidratación severa e incluso riesgo de muerte si no reciben suficiente hidratación.

Disminución de agua y riesgo energético

Además de la sequía agrícola, la reducción en las lluvias mermará significativamente los niveles de agua en los ríos y lagunas. Ejemplos recientes muestran cuerpos de agua completamente secos y niveles históricamente bajos en ríos como los de la costa sur y la región de Alta Verapaz.

Esta situación afecta tanto el acceso al agua potable como la producción eléctrica, puesto que Guatemala depende en gran medida de las hidroeléctricas. Menos agua en los cauces significa menos capacidad para generar energía, acentuando la vulnerabilidad nacional, resaltó Guerra.

Incendios forestales fuera de control

El profesional detalló que otro riesgo importante serán los incendios forestales, que se proyecta aumentarán hacia noviembre y diciembre. Durante episodios de El Niño, zonas normalmente húmedas como volcanes o áreas cercanas a biotopos también se ven afectadas por el fuego. Estos incendios tienden a prolongarse y abarcar mayores proporciones, con daños severos para ecosistemas que usualmente están a salvo de este tipo de eventos extremos.

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Con humedad del suelo bajo el 25%, la producción de alimentos como maíz y frijol peligra en zonas clave del país, advierte el MAGA.

Estrategias de respuesta y preocupación central

Para afrontar estos retos, las autoridades y agencias de ayuda humanitaria ya preparan provisiones para apoyar a las familias en riesgo de hambruna. Sin embargo, la respuesta acostumbrada es lenta y muchas veces insuficiente ante la velocidad e intensidad del fenómeno.

Los especialistas consideran que la amenaza más inmediata y severa es el daño a la agricultura de subsistencia, que puede dejar sin alimentos básicos a comunidades enteras y poner en jaque la seguridad alimentaria del país.

En ese contexto, Guerra recordó que en los años anteriores, como en 2015, cuando se presentó un fenómeno similar —apodado entonces como "superniño"—, numerosos ríos y lagunas se secaron. Ese precedente resalta la necesidad de extrema vigilancia y preparación frente a un evento climático que, según los pronósticos, podría superar en impacto a los registrados en las últimas décadas.

* Escuche aquí la entrevista completa con el profesional:

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