Datos de la Asociación de Usuarios del Transporte Urbano y Extraurbano dan cuenta de que en el primer semestre de este año se reportó la muerte de 60 personas en hechos violentos en vehículos colectivos de pasajeros. Asimismo, se reveló que en los ataques resultaron heridas 44 personas, siendo los usuarios los más afectados, con 22 heridos y 9 muertos.
En los incidentes también fueron asesinados 17 pilotos de mototaxi, 8 de autobuses extraurbanos 6 de taxis colectivos, 3 de taxis no autorizados y 3 supuestos delincuentes. Según los datos, la mayoría de hechos están relacionados con extorsión, asaltos y ajuste de cuentas.
En ese sentido, el defensor del Usuario del Transporte Público de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), Edgar Guerra, dijo que se han incrementado los hechos violentos en el servicio público.
Asimismo, el delegado señaló que el reto del gobierno es implementar un servicio colectivo de calidad, seguro y con una tarifa justa, tomando en cuenta que la mayoría de hechos se dan en unidades sin autorización.
Choferes, asediados entre el pago de las extorsiones o la muerte
La profesión de conducir un taxi o un autobús en Guatemala y Honduras se ha convertido en un oficio de alto riesgo, viéndose los conductores muchas veces asediados entre el pago de las extorsiones o la muerte, con más de 5 mil choferes asesinados entre 2010 y 2024 en estos países.
En ocasiones, los conductores de buses son sorprendidos por sicarios en motocicletas y asesinados a tiros cuando realizan su recorrido habitual.
Esta escena se repite en las carreteras de Guatemala y Honduras, donde los choferes se sienten a la deriva sin apoyo de sus autoridades o incluso de sus patronos, quienes en muchos casos se niegan a pagar la extorsión pedida por las pandillas que operan en ambas naciones del norte de Centroamérica.
Estas pandillas o 'maras' formadas por jóvenes y adultos dominan algunos barrios de Honduras y Guatemala con un 'modus operandi' basado en el asesinato y las extorsiones, prácticas a las que se suman la amenaza y la persecución.
Estas organizaciones criminales han obligado a muchas empresas de transporte a cerrar temporalmente sus operaciones por el cobro de extorsiones, así como a suspender sus labores a decenas de taxistas y choferes de transporte urbano en las principales ciudades y departamentos.
En Guatemala, entre 2014 y 2024 la PDH sumó 2 mil homicidios contra personas en transporte público, entre estos unos 640 conductores de buses extraurbanos que atraviesan el país.
* Con información de Karla Marroquín, Emisoras Unidas 89.7





