Nota de EU89.7
El “muro de Trump”, una obra a medias y lejos de disuadir la inmigración ilegal

El presidente electo, Joe Biden, ha anticipado que detendrá las obras de un polémico proyecto que se ha quedado lejos de completarse.

Faltan días para que Donald Trump deje oficialmente de ser presidente de Estados Unidos, y con su mandato también parece diluirse una de sus mayores promesas: su infame muro fronterizo.

El proyecto, que un día prometió sería “grande y hermoso”, y que ha costado 15 mil millones de dólares, está lejos de completarse y, de paso, de cumplir su objetivo de disuadir a la inmigración ilegal hacia territorio estadounidense.

Sin embargo, las obras continúan. Al menos, de momento.

En las tierras desérticas que enmarcan la frontera de México y Estados Unidos, un grupo de obreros trabaja sin pausa en la construcción del muro que el magnate republicano tan ruidosamente prometió.

Los trabajadores desplegados en Colombus, Nuevo México, no cesan de remover tierra y poner cimientos, que serán los últimos, pues el presidente electo, Joe Biden, ha anticipado que detendrá las obras.

Hacemos 400 pies diarios (122 metros). No han dicho que van a parar. Si ya gastaron, ¿cómo lo van a dejar incompleto?”, dice uno de los obreros.

Muro fronterizo de Trump
AFP

A ese ritmo, los trabajadores podrían construir 5.5 kilómetros más hasta el 19 de enero, último día de mandato de Trump.

Durante la actual administración, según datos del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense (CBP), se levantaron 658.1 kilómetros de muro, mucho menos de los 1 mil 187.7 kilómetros proyectados a inicios de 2016.

Solo 94.8 kilómetros son nueva edificación, pues el grueso del trabajo corresponde al refuerzo de la antigua estructura, que de medir unos cuatro metros, ahora es un armatoste de acero de casi 10 metros de alto.

Entre viejo y nuevo muro se cubre apenas 35 % de los 3 mil 145 kilómetros de frontera.

Muro fronterizo de Trump
AFP

Las obras se han concentrado en las zonas más pobladas, con más cruces ilegales, reduciendo las opciones de los indocumentados.

Aunque algunos, menos prudentes, pero desesperados, se aventuran a saltar.

Y muchas veces terminan mal.

He visto aquí señores con la cabeza quebrada, brazos quebrados, con los dos pies quebrados. Gente que ha entrado aquí en silla de ruedas, muy dañada por los golpes del muro. Y no son dos o tres, son muchos”, cuenta Alejandro Calderón, administrador de un albergue que recibe a inmigrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

Para Calderón, lo más sorprendente es que, a menudo, los que saltan y resultan heridos son enviados de vuelta sin recibir atención médica.

Voy a morir luchando

A Domingo Barahona, un guatemalteco de 45 años que ha fracasado dos veces en su intento de entrar a Estados Unidos, le ha tocado atestiguar situaciones similares.

Días atrás, vio a otros dos indocumentados sufrir fracturas expuestas en la pierna tras aventarse por la barrera.

En migración de Estados Unidos ni una aspirina les dieron”.

Logran escalar, ponen un arnés, pero ya para bajar tienen que bajar a la brava”, detalla Barahona.

Refugiado momentáneamente en Puerto Palomas, en el estado de Chihuahua, el hombre quiere probar una tercera vez.

Voy a morir luchando y no sentado esperando que me maten”, advierte entre lágrimas, al recordar a su hijo que lo espera en casa y el asesinato de su hermano, un policía, víctima de personas que lo han amenazado a él también.

*Con información de AFP