La previa de la final de la UEFA Conference League entre el Real Betis y el Chelsea FC, celebrada este miércoles en la ciudad polaca de Breslavia, se ha visto parcialmente empañada por varios incidentes protagonizados por un reducido grupo de aficionados. Pese a que la gran mayoría de los seguidores verdiblancos y londinenses ha disfrutado de la jornada con alegría y civismo en el centro histórico de la ciudad, algunos altercados aislados han obligado a intervenir a la policía local. En total, cuatro aficionados españoles han sido detenidos en las últimas horas, principalmente por actos de violencia y desmantelamiento de elementos decorativos en la zona de fanáticos.
La tensión comenzó a aumentar desde el lunes por la tarde, cuando un enfrentamiento entre seguidores ingleses y españoles tuvo lugar en las inmediaciones de la Plaza del Mercado. Videos que circularon en redes sociales mostraron escenas de violencia, con lanzamiento de objetos y la destrucción del mobiliario de una terraza. Según autoridades locales, el conflicto surgió por un malentendido entre aficionados ingleses y españoles en un pub irlandés. La rápida intervención de la policía evitó que la situación escalara a mayores, aunque se repitieron escenas similares el martes por la noche, cuando se produjo una nueva pelea y fue detenido un ciudadano español de 31 años, identificado como el más agresivo del grupo.
Policía local buscará que la final de la Conference League sea pacífica
En este contexto, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, expresó públicamente su rechazo a los actos vandálicos y aseguró que las autoridades aplicarán una "tolerancia cero" contra la violencia. Agradeció a las fuerzas de seguridad por su labor y advirtió que, de ser necesario, las medidas serían aún más contundentes durante el día del partido. Más de 2.000 policías fueron desplegados en distintos puntos de Breslavia para mantener el orden público ante la gran afluencia de hinchas y el creciente ambiente de tensión.
A pesar de estos incidentes, el espíritu general de la final se ha mantenido festivo. La ciudad de Breslavia se ha volcado con el evento y el Stadion Wrocław, también conocido como Tarczyński Arena, presentará un lleno absoluto con más de 42.000 espectadores. El Real Betis afronta su primera final continental con la ilusión de conquistar un título histórico, mientras que el Chelsea busca completar su palmarés con el único trofeo europeo que aún no posee. La esperanza es que el espectáculo deportivo se imponga finalmente sobre los desafortunados episodios vividos en la previa.

