Los precios de los combustibles en el área metropolitana de Guatemala arrancaron la jornada con valores notables que marcan la pauta para los consumidores: la gasolina súper se vende en promedio a Q37.49, la regular a Q36.49 y el diésel alcanza Q39.49 en estaciones de autoservicio. Así lo detalló Enrique Meléndez, director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina (AGEG), quien además abordó la serie de denuncias sobre presunta especulación en el sector y el impacto de los conflictos internacionales en la formación de precios.
En una entrevista en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, Meléndez explicó que el comportamiento de precios se determina por un mercado de competencia ajustado a la oferta y la demanda, de acuerdo con la ley guatemalteca de hidrocarburos. Aclaró que cada gasolinera fija sus precios de manera independiente, lo que genera ajustes cuando hay distorsiones y obliga a publicar precios para que el mercado reaccione naturalmente.
Con más de 2 mil 200 estaciones en el país, el entrevistado señaló que las gasolineras que mantienen precios altos suelen ver caídas en sus ventas, lo que induce una autorregulación motivada por los consumidores.
Reacción ante denuncias de especulación
El representante del gremio fue enfático al rechazar las acusaciones de especulación y aclaró que las estaciones solo venden el producto terminado; no compran ni refinan petróleo, ni participan en su transporte internacional. Subrayó que los precios locales responden directamente a los costos impuestos por los proveedores en Guatemala, reflejando siempre un precio de reposición estándar en mercados energéticos de alto giro y bajos márgenes.
Meléndez insistió en que la rápida subida de precios tras aumentos internacionales, y la percepción pública de especulación, no corresponden a la realidad del sector. "Si la lógica fuera esperar a que se agoten los inventarios previos antes de ajustar los precios, el mercado sería disfuncional", dijo.
Las variaciones se explican, aseguró, porque los valores internacionales de la gasolina y el diésel dependen directamente de la oferta y la demanda global en tiempo casi real.
Impacto en los empleados y clima social
Dentro de las preocupaciones del sector, Meléndez alertó sobre el impacto social que generan las denuncias de especulación: los empleados de las estaciones enfrentan actitudes agresivas de consumidores frustrados, quienes los responsabilizan de la fijación de precios. El dirigente pidió analizar técnicamente cada caso antes de presentar denuncias y recordó que no existe evidencia concreta que cumpla con los requisitos legales para iniciar procesos penales por especulación.
La molestia ciudadana, comentó, se entiende por el alto costo de vida y el mayor gasto en transporte privado, aunque reiteró que los precios en estaciones tienen un margen fijo y no varía, incluso si el galón de combustibles se encarece. "Nuestra rentabilidad baja cuando los precios suben, contrario a lo que muchos piensan", subrayó.
Perspectiva para los próximos días
Sobre la proyección de los precios, Meléndez señaló la dificultad de prever la evolución en el corto plazo ante el actual conflicto geopolítico en Irán, particularmente por la interrupción del Estrecho de Ormuz, que limita la oferta global de petróleo y productos refinados.
"Cada día que pasa aumenta la presión sobre los precios al reducirse la oferta disponible; las reservas estratégicas no son infinitas", advirtió.
No obstante, llevó tranquilidad al afirmar que actualmente los proveedores guatemaltecos no reportan escasez ni desabastecimiento de combustibles. La cadena de suministro sigue funcionando, aunque el entorno internacional exige monitoreo constante, concluyó Meléndez.



