La psicosis es un conjunto de síntomas de salud mental que afecta la percepción de la realidad y puede alterar profundamente el comportamiento de una persona. Aunque históricamente este término ha estado envuelto en mitos y estigmas, hoy se reconoce como un estado clínico que requiere atención médica especializada.
En términos médicos, la psicosis se define como la incapacidad de distinguir entre lo que es real y lo que no lo es. Quienes la padecen pueden experimentar alucinaciones (ver u oír cosas que otras personas no perciben) o delirios (creencias falsas firmemente sostenidas sin evidencia).
También es común el pensamiento desorganizado, que se traduce en dificultad para hablar de forma coherente o mantener un hilo lógico en las ideas. La psicosis no tiene un único origen. Se sabe que puede surgir por:
• Desórdenes psiquiátricos, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.
• Desequilibrios neuroquímicos y genéticos que afectan el funcionamiento cerebral.
• Factores estresantes o traumáticos, especialmente cuando la persona lucha por mantener un equilibrio emocional.
Según especialistas, en casos donde los factores son emocionales, la persona puede distorsionar la realidad de manera inconsciente, sin voluntad propia, en un intento por reducir la angustia o sensación de amenaza.
Más de la psicosis
Además de alucinaciones y delirios, estos son signos que pueden indicar un episodio psicótico:
• Aislamiento social y desconfianza hacia otros.
• Cambios evidentes en el comportamiento o el estado emocional.
• Habla incoherente o dificultad para expresarse con claridad.
• Deterioro del rendimiento en la escuela o el trabajo.
Es importante destacar que la psicosis no equivale automáticamente a violencia o criminalidad, aunque algunos casos extremos documentados en la historia, como el de las hermanas Papin, han asociado episodios psicóticos con actos violentos.
Estos eventos son excepcionales y no reflejan la experiencia de la mayoría de personas con psicosis, quienes sufren profundamente y necesitan apoyo clínico. Diagnosticar la psicosis requiere una evaluación psiquiátrica completa, que incluye entrevistas clínicas, historial médico y, en algunos casos, pruebas neurológicas.



