Sarampión en Guatemala: 4.7 millones sin inmunidad adecuada
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Sarampión: 4.7 millones de guatemaltecos en riesgo por no tener inmunidad adecuada

Según el Ministerio de Salud, las brechas de inmunidad, la alta contagiosidad y factores como la desnutrición han favorecido la reaparición de la enfermedad en el país.

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Imagen ilustrativa de una persona afectada por el sarampión., EFE
Imagen ilustrativa de una persona afectada por el sarampión. / FOTO: EFE

Guatemala enfrenta un resurgimiento del sarampión, una enfermedad que ya ha cobrado la vida de 28 personas a nivel nacional, 19 de las cuales fallecieron a causa de complicaciones derivadas de la neumonía. Este dato crucial fue el punto de partida para una conversación en el programa "A Primera Hora" de Emisoras Unidas con la doctora Ericka Gaitán, médica epidemióloga y responsable de la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).

La doctora Gaitán explicó que el comportamiento actual del sarampión no difiere del clásico descrito en los libros de medicina. Desmintió la idea de que el virus haya mutado o sea una nueva variante, enfatizando que se trata de una enfermedad reemergente. Recordó que antes de 1997, cuando Guatemala experimentó su último gran brote de sarampión autóctono, la enfermedad causó una mortalidad superior al sesenta y cinco por ciento en niños menores de cinco años en regiones como Sololá, Chimaltenango, Huehuetenango y Totonicapán.

La especialista subrayó que el sarampión es una enfermedad respiratoria de origen viral. Por ello, la principal complicación siempre afecta el tracto respiratorio. El virus se aloja en esta zona y comienza a dañar el tejido epitelial, lo que a su vez provoca una pérdida de la capacidad inmunológica del individuo.

Explicó que esta debilidad del sistema inmune crea un ambiente propicio para que bacterias oportunistas causen infecciones secundarias, como la neumonía, llevando a los pacientes a situaciones más graves que requieren hospitalización.

Según la entrevistada, los niños siguen siendo la población más afectada y vulnerable. Aunque el número de 28 fallecidos pueda parecer bajo, la doctora Gaitán insistió en que no debería haber ningún caso de sarampión ni ninguna muerte asociada, ya que es una enfermedad prevenible por vacunación. "La mortalidad era extremadamente alta en años anteriores, antes de que existieran estrategias de vacunación constantes y bien establecidas", enfatizó.

Alta contagiosidad y las razones de su reaparición

Uno de los aspectos más alarmantes del sarampión es su altísimo índice de reproductividad, lo que lo convierte en una de las enfermedades más infecciosas. La doctora Gaitán comparó su capacidad de transmisión con la del COVID-19, señalando que mientras una persona con COVID-19 podía contagiar a cinco más, una persona con sarampión puede contagiar hasta a dieciocho individuos. Esta característica es la razón principal por la que las estrategias de salud pública le otorgan tanta prioridad, buscando minimizar la morbilidad y mortalidad que ocasiona.

La reemergencia del sarampión se debe a varios factores interconectados. La epidemióloga explicó que, a lo largo de la historia de la vacunación, quedaron "bolsones" de población sin vacunar. Se estima que un 2 a 5 por ciento de la población de hace 20 o 30 años no recibió sus dosis. "Estos niños crecieron y ahora son adultos que carecen de inmunidad", compartió.

Además, hizo mención de la existencia de la migración turística, laboral y comercial desde países donde el sarampión nunca fue eliminado (como algunas naciones de Europa, África y Asia), lo cual consideró que ha facilitado la reintroducción del virus en la región de las Américas.

Otro factor crítico en Guatemala es la desnutrición crónica, que puede afectar la respuesta inmunológica incluso en personas vacunadas. La doctora Gaitán mencionó que un pequeño porcentaje, quizás el uno por ciento o menos, de la población guatemalteca que ha crecido con desnutrición crónica podría no haber desarrollado una inmunidad adecuada a pesar de haber recibido la vacuna. Esto significa que, aunque la vacunación con dos dosis garantiza un 98 por ciento de posibilidades de crear una respuesta adecuada y una inmunidad de por vida, la desnutrición puede comprometer esta protección en algunos individuos.

La brecha de inmunidad y los esfuerzos de vacunación

La doctora Gaitán enfatizó que, si bien el porcentaje del 1 por ciento puede parecer insignificante, en el contexto de una población grande, representa a miles de personas. Por ejemplo, en una comunidad de 10 mil niños, el 1 por ciento significa 100 que, a pesar de la vacuna, no lograron la inmunidad. A esto se suma el 5 por ciento de personas que no quisieron vacunarse o no tuvieron acceso a la vacuna en su momento.

El MSPAS realizó un cálculo inicial que estima que aproximadamente 4.7 millones de guatemaltecos podrían no tener una inmunidad adecuada contra el sarampión. Ante esta situación, el gobierno ha intensificado sus esfuerzos de vacunación. Recientemente, se reportó que se han administrado 1.5 millones de vacunas contra el sarampión este año.

La conversación con la doctora Gaitán resaltó la urgencia de abordar el brote de sarampión en Guatemala, no solo a través de la vacunación masiva, sino también comprendiendo los factores históricos y sociales que han permitido su reemergencia y la vulnerabilidad de una parte significativa de la población.

* Escuche aquí la entrevista completa con la epidemióloga del Ministerio de Salud:

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