Carlos Alcaraz escribió una de las páginas más brillantes de la historia del tenis al proclamarse campeón del Abierto de Australia tras vencer a Novak Djokovic en una final memorable. El murciano se impuso por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 al serbio, el jugador más laureado de todos los tiempos, para conquistar el único Grand Slam que le faltaba y completar así el póker de grandes. Con apenas 22 años y 272 días, Alcaraz se convirtió en el tenista más joven de la historia en lograr el Carrer Grand Slam, un hito que lo eleva directamente al olimpo del deporte.
La final, además, estuvo cargada de simbolismo. Fue el duelo con mayor diferencia de edad en la historia del torneo y tuvo como testigo de lujo a Rafael Nadal, referente y apoyo constante del joven campeón. Alcaraz fue de menos a más: sufrió ante el arranque imponente de Djokovic, que ganó el primer set con autoridad, pero supo recomponerse con madurez, paciencia y una derecha cada vez más determinante. Sin Juan Carlos Ferrero en el box, el español demostró liderazgo propio y una fortaleza mental digna de un campeón consagrado.
Alcaraz, la nueva era del tenis
A partir del segundo set, el partido cambió de rumbo. Alcaraz empezó a hacer una bola más, a desgastar al serbio y a imponer su ritmo desde el fondo de la pista. Encontró los quiebres clave, sostuvo su saque en los momentos decisivos y terminó por inclinar la balanza en un cuarto set cargado de tensión y dramatismo. La rotura definitiva, a las puertas del tie break, selló un triunfo que fue celebrado con emoción y respeto, culminando con un abrazo entre dos generaciones del tenis mundial.
Con este título, Carlos Alcaraz se convirtió en el noveno jugador de la historia en completar el Carrer Grand Slam y el segundo español en conquistar el Abierto de Australia, después de Nadal. Lo logró en su quinta participación en Melbourne y en su vigésimo torneo grande, confirmando que su presente es tan sólido como prometedor su futuro. El círculo está cerrado: Alcaraz ya no es solo el heredero, sino el protagonista principal de una nueva era, consolidado como el mejor del momento y el campeón más joven en alcanzar la gloria total.

