El Atlético de Madrid volvió a demostrar que su identidad defensiva está por encima de cualquier circunstancia. Fiel al estilo de su entrenador, Diego Pablo Simeone, el conjunto rojiblanco resistió durante casi los 90 minutos en el Spotify Camp Nou y, pese a caer 3-0 en la vuelta, logró sellar su clasificación a la final de la Copa del Rey gracias al 4-3 en el marcador global. El sufrimiento fue parte del guion, pero el objetivo se cumplió.
El Barcelona fue el único equipo que asumió la iniciativa desde el primer minuto. El cuadro azulgrana presionó alto, monopolizó la posesión y buscó recortar distancias en la eliminatoria. Marc Bernal abrió el marcador con un tanto que encendió la esperanza local y, antes del descanso, Raphinha convirtió un penal para establecer el 2-0. En la segunda mitad, el Atlético se replegó aún más, cerró espacios y apostó por el contragolpe, aunque sin generar demasiado peligro. Al minuto 72, Bernal firmó su doblete y el 3-0 definitivo, pero el tiempo ya no fue suficiente para revertir la eliminatoria.
Barcelona estuvo cerca de una remontada histórica
Más allá de la derrota en la vuelta, el equipo madrileño celebró una clasificación trabajada y coherente con su libreto habitual: orden defensivo, sacrificio colectivo y eficacia en los momentos clave. El Atlético supo administrar la ventaja conseguida en el partido de ida y resistió el asedio en territorio rival, confirmando su fortaleza en competiciones de eliminación directa.
De esta manera, el conjunto colchonero disputará su vigésima final de Copa del Rey, torneo en el que ha conquistado diez títulos y ha sido subcampeón en nueve ocasiones. El próximo 18 de abril buscará su undécima corona frente al ganador de la serie entre la Real Sociedad y el Athletic Club, quienes definirán al otro finalista en San Sebastián, con ventaja provisional para los txurri-urdin por 1-0 en el global. La cita promete intensidad y emoción, con el Atlético decidido a ampliar su legado en el torneo copero.














